TRABAJAR CON LOS INTERESES E IDEAS DE LOS ALUMNOS Y ALUMNAS

Trabajamos con proyectos elegidos por el alumnado

La elección del Proyecto por parte de las y los alumnos permite que éstos puedan expresarse desde su individualidad: lo que le gusta, por qué le gusta, lo que quiere saber, lo que quiere realizar, etc. garantizándose que las propuestas de todos y todas estén presentes.
Desde que el niño o la niña entran en la escuela expresa su deseo de conocer el mundo; lo hace desde sus comentarios, emociones, objetos que trae a la escuela, informaciones que ha recogido en el entorno, etc. En los primeros años, la profesora o profesor recoge estos deseos expresados por los y las alumnas: saber más sobre ello, confirmar sus creencias, despejar sus dudas, etc. y va conformando un plan compartido por la clase que les permita responder a ese deseo de conocer el mundo. 

Trabajamos con sus ideas

Los sondeos. Llamamos sondeos al conjunto de actividades que nos permiten sondear y conocer  las ideas de cada uno de los alumnos. Normalmente, son actividades individuales porque queremos conocer las ideas de cada alumno de la clase, pero también pueden ser grupales. Se realizan a lo largo del proyecto, no sólo en su inicio, ya que la secuencia didáctica se basará en la diversidad de ideas de la clase. Es importante resaltar que el profesor  o profesora les pide que expliquen cómo creen que es algo, cómo lo imaginan, cómo lo harían… No les pide la respuesta correcta, les pide que  expresen con libertad  sus ideas y propuestas originales, impulsa la libertad de pensamiento de cada alumna y alumno, a la vez que lo legitima. Los alumnos pueden expresarse a través de dibujos, pueden hacerlo oralmente, pueden interpretar y aceptar lo que otros compañeros han expresado, etc.
El profesor o profesora promueve que los alumnos sientan que son parte del grupo y que sus ideas contribuyen al proyecto colectivo. Se sienten, así, valorados, aumenta su nivel de autoestima y su deseo de conocer con el grupo.
Es, pues, una dinámica de aula con un enfoque cooperativo, en donde no se premia la competitividad como el mejor estímulo del aprendizaje, las alumnas y alumnos comprenden y aceptan las diferencias individuales, valoran el esfuerzo de aquéllos a los que más les cuesta. Su mirada es lo que, como en un espejo, les devuelve la imagen de sí mismos.

¿Para qué conocer las ideas de las y los alumnos?
Para partir de ellas y poder guiar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Para tener en cuenta a todas las alumnas y alumnos y asegurar su inclusión  en las dinámicas de aula. Para concretar los objetivos y plantear los contenidos desde contextos de aprendizaje que tengan  sentido para las alumnas y alumnos. Para planificar la secuencia didáctica desde el sentido y la coherencia. Para adecuar a los proyectos la organización del alumnado y de los recursos.  Para asegurar una evaluación individualizada, continua y formativa. En definitiva, para adecuar la intervención del profesor en todo el proceso. 

Contexto de los sondeos

  • Ambiente de aula: Es importante crear y asegurar un ambiente adecuado: de confianza, de libertad, en donde el alumnado no se sienta juzgado y sienta que sus ideas son respetadas por el resto de la clase. Que disponga del tiempo adecuado para poder expresarse. Que se sienta parte de un proyecto colectivo y sienta que  sus ideas son importantes para el desarrollo del mismo.
  • Las ideas de la clase: conviene que la profesora o profesor contextualice  la situación de aprendizaje, de modo que el alumno o alumna vea la relación que guarda con el objeto de estudio, con los intereses que ellos han expresado, con sus interrogantes y sea, así, protagonista responsable en el proceso. Asegurarnos de que han entendido bien qué es lo que se les pide. Buscar lo que piensan ellos realmente: “cómo crees que es”, “qué o cómo harías para…” No se pide una respuesta de libro, ni lo que le gustaría oír a la maestra. Conviene evitar preguntas cerradas como “cómo es…”, “cómo se hace…” pues pueden crear inseguridad, o provocar que  crean que no saben… Los sondeos, por tanto, no deben diferir las respuestas. Conviene que utilicemos mensajes claros y entendibles, tanto orales como escritos, utilizando un vocabulario que ayude en su comprensión, huyendo de terminología demasiado técnica si vemos que puede suponer un obstáculo añadido.