LA EVALUACION

¿Para qué evaluar?

Creemos que la evaluación ha de servir para comprender y orientar al alumno. Para obtener un diagnóstico de cada niño al iniciar el proyecto, sobre sus ideas, disposición, grado de identificación y motivación. Ha de ser un permanente acto de escucha activa por parte del profesor para guiarlo a lo largo del proceso, para interpretar las producciones de los alumnos, sus razonamientos; para identificar sus dificultades, sus capacidades, sus fortalezas, su progreso. Para que el profesorado pueda tomar decisiones encaminadas a ayudarlo, a potenciar su autoestima, su autonomía, su integración en el grupo, su implicación y deseo de conocer. Para asegurarnos de que sus aportaciones se hagan presentes en el aula. Para informar y orientar a la familia: para hacerles partícipes de la vida escolar, para lograr su complicidad, para que comprendan el sentido que tiene lo que hacen sus hijos, para que valoren sus esfuerzos, para que entiendan la labor del docente y sus decisiones, para recoger sus propuestas, inquietudes y opiniones.

 

¿Quién participa en la evaluación?

El profesorado que participa en el desarrollo de los proyectos y tiene relación directa con el alumnado que va a ser evaluado.. En este caso es el tutor quien se encarga de casi todas las áreas. Además de éste intervienen la de Inglés, el de Educación física y Psicomotricidad.
Este profesorado, se coordina entre sí y con el coordinador de etapa para valorar el grado de bienestar de la comunidad y el desarrollo de los proyectos.

¿Qué y cómo evaluar?

Se trata de valorar/evaluar las decisiones y la intervención del profesorado a lo largo del proceso: la idoneidad del plan propuesto, la adecuación  de objetivos, organización, actividades, recursos ofrecidos.  La actividad y actitud del alumnado: en qué grado ha conseguido los objetivos, su implicación y cooperación, su funcionamiento en el grupo (iniciativa/dependencia, aportaciones personales, capacidad de organización, grado de autonomía, superficialidad/profundidad del trabajo) sus actitudes, así como los aspectos emocionales presentes en el proceso. La valoración del grupo: su cohesión, ayuda mutua, compromiso con el proyecto, forma de abordar los conflictos que han podido existir, etc.
En consecuencia, la evaluación ha de ser continua, unida al proceso de aprendizaje, que contribuya a comprenderlo e influya en él, mejorándolo, pues sólo así tendrá sentido.

Instrumentos de evaluación

Los sondeos: La escuela utiliza los sondeos como instrumentos de diagnóstico, pero lo hace no sólo al principio, sino en muchos otros momentos del proceso. Nos permiten conocer las ideas que los alumnos tienen sobre distintas cuestiones y distintas áreas: sus razonamientos, su coherencia y profundidad; la variedad de recursos explicativos que utilizan, el rigor…

La observación directa en toda la dinámica de clase, la escucha activa por parte de la profesora o profesor, sus conversaciones con el alumno. Se fija, también, en el estado de ánimo que expresa, en su motivación y, si es preciso, recaba información adicional de la familia o de otros profesores.

Las producciones individuales de los alumnos: Permiten valorar su evolución, sus lagunas, incoherencias, puntos fuertes… En consecuencia, el profesor decide la conveniencia o no de plantearle otras actividades, cuáles, conversar con él para asegurarse de qué es lo que ha asimilado y qué no, cómo se siente, etc.

Las actividades específicas y complementarias que permitan consolidar lo aprendido, profundizarlo o reforzarlo.
 
La autoevaluación de los alumnos. No es propiamente un instrumento de evaluación para el profesor. Se plantea más bien para potenciar la toma de conciencia por parte de los alumnos de su evolución, de sus dificultades, de sus avances, de su autoimagen, sus miedos, de la forma de superarlos, de su esfuerzo, etc.